Arte Final y Archivo Nativo

26 febrero, 2020

Eres freelancer. Acabas de empezar hace poco. Aún sigues con los primeros trabajillos. Al terminar el arte final de uno, el cliente o la clienta te pide que le entregues el archivo nativo del trabajo. Preguntas por la opinión de tus conocidos y conocidas sobre el tema y te dan respuestas contrarias. Al final acabas con la misma duda que al principio, «¿qué hago?».

En este artículo vamos a intentar resolverte esas dudas que nos pueden surgir.


Primero es importante entender lo que es un ARTE FINAL y un ARCHIVO NATIVO, que son los términos técnicos de nuestro principal problema. Hay veces que entendemos los términos pero no conseguimos explicárselos bien a quién nos pregunta. Por lo tanto, veamos las siguientes definiciones extraídas y resumidas de diccionarios en línea.

  • Arte final – Un arte final es el material digital ya preparado para su envío a la imprenta sin que haga falta ningún retoque o más intervención (la imposición de las formas se entiende ya fuera del arte final). Fuente Glosario Gráfico.
  • Archivo nativo – Cuando guarda un archivo usando un programa determinado, el archivo a menudo se guarda en un formato propietario que solo el programa puede reconocer (los archivos de Adobe Photoshop son .PSD). Un programa puede guardar el archivo en diferentes formatos, dependiendo si deseas editarlo después de haberlo guardado (será con un formato nativo) o si desea comprimirlo, guardar una copia en un formato más genérico (.JPG o .PNG, por ejemplo). Fuente: Techlib.
Distintos tipos de formatos

Entonces, ¿en qué se diferencian un archivo nativo de un arte final?

Principalmente los diseñadores y las diseñadoras trabajan con un archivo nativo (también conocido por archivo maestro, original, fuente, editable, o código fuente, dependiendo del contexto) para poder conseguir el arte final que recibe el cliente o la clienta. El arte final es esa copia final que guardas para imprimir en la copistería al lado de casa, el .PDF de nuestro .DOC.

Pero no deberíamos presuponer que el cliente o la clienta sabe esa diferencia. Puede que tengan una idea completamente diferente de lo que es. Te pueden decir desde «eso es por lo que te pago», hasta incluso «no me gusta como lo has hecho, dame los nativos que me lo va a realizar otro». Muchos también te acaban preguntando, «¿por qué tiene tanta importancia un nativo?»

Comparativa de un archivo nativo y un arte final

Te ponemos unos ejemplos a modos de pregunta:

¿Imaginas lo que sería tener el código fuente de la bomba atómica? ¿Cuánto puede costar eso? ¿O la receta tan bien guardada de CocaCola, los algoritmos de Google, la última receta de Ferrán Adriá, los planos del siguiente prototipo aeroespacial de la NASA? ¿Están a la venta ese tipo de archivos? ¿Deberían poderse comprar?

En un estudio de diseño, los NATIVOS son el código fuente de nuestra imaginería, en ellos no solo se puede apreciar un diseño si no que además se puede ver como se ha hecho:

  • En Diseño Editorial si abres un nativo se ve la hoja de estilos, las retículas base, los trucos de interlineado, interletraje, etc.
  • En Diseño Multimedia puedes visualizar al abrir el nativo toda la timeline del proyecto, las fuentes usadas, los recortes, los trucos, etc.
  • En Diseño Tipográfico, al entregar el nativo de Fontlab o Glyphs estás dando derecho a manipular sobre la marcha un trazo que te ha podido costar más de dos horas.
  • En Diseño Publicitario lo mismo tendrías que dar un .PSD, .AEP, .INDD, .AI, volvemos a lo mismo: el estudio o freelancer está perdiendo el control absoluto sobre su obra. Idem con Diseño Corporativo o Diseño de Envase.
  • En Diseño Web ahí si que el NATIVO es código fuente, un código fuente que muchas veces nosotros mismos compramos o usamos open source, lo cual no quiere decir que no haya que hilvanarlo con código fuente hecho a medida.

Una vez especificada la importancia de un nativo y dándonos cuenta de lo que supone este a la hora de poner en valor nuestro trabajo, en Mimográfico no decimos ni que sí, ni que no a la entrega de estos, ya que en cada caso dependerá de lo negociado en el encargo.

Por honestidad y claridad sí que está bien tomar por costumbre añadir en los presupuestos todo lo que incluye la contratación del servicio y dedicar una línea a si está contemplado el ARTE FINAL o ARTE FINAL y NATIVO.


Aquí os dejamos tres formas estándar de hacerlo:

Tick, das el archivo nativo
Si eres de quienes piensa que el cliente o la clienta debe tenerlo todo, no hay ningún problema. No es esencial dejarlo por escrito que recibirá esos archivos (salvo si los recibirá limitados), ya que está amparado por la ley el derecho del cliente de tener los archivos nativos.
Cruz, no das el archivo nativo
Si piensas que los nativos es como la receta para un chef, debes escribirlo en el contrato. Es importante dejar constancia de que el cliente o la clienta no va a recibir esos archivos, ya que si entramos en problemas judiciales y no se acordó nada de eso, el diseñador o diseñadora saldrá perdiendo.
Euro, das el archivo nativo por dinero
Pero si consideras que el cliente o la clienta debe tenerlos pero no de forma gratuita, las recomendaciones de muchos diseñadores y diseñadoras es aplicar un precio superior con respecto al precio del producto final. Entorno al 50% o 60% más, lo indican como lo óptimo.

Toda forma que no sea obtener los archivos nativos al completo y sin limitaciones, es recomendable que esté concertado por escrito. Es un poco reiterativo, pero es esencial conocer que el cliente o la clienta puede o no conocer nuestra ética y opinión y pedir cosas diferentes a lo que teníamos en mente.

Como comentan Martínez Echevarría Abogados, Todo dependerá de la cesión de derechos que el titular de los mismos realice. Por esta razón, es recomendable siempre concretar en qué condiciones se va a realizar el trabajo, si se incluye o no la posibilidad de poder realizar reproducciones, distribuir la obra, comunicarla públicamente o transformarla, y cómo se va a cuantificar económicamente. Todo ello sin olvidar que la autoría siempre le va a ser reconocida a su creador o creadora, la cual es un derecho intransmisible. Cabe decir que el Diseño Gráfico está amparado por la Ley de Propiedad Intelectual y podemos registrarlo también a través de la normativa de Propiedad Industrial (dependiendo el producto gráfico que se realice).

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